jueves, 15 de octubre de 2015

San Artur Mártir

Jolgorio a la entrada de los Juzgados. Llega Artur Mas. ¡El Mesías ha llegado! Viste de blanco. Impoluto. Abre los brazos. Se obra el milagro. Las esteladas se convierten en palomas; las palomas, en clones de Jordi Pujol; los clones, en pagarés al Banco de Andorra. ¡Aleluya! Le suceden los apóstoles. Pregonan su palabra. Oriol Junqueras mira ora a Hospitalet ora a Reus. Raül Romeva se deshace en lágrimas que empañan sus Txin Txin Afflelou. ¡In-de-pen-den-tzia! ¡Hossanah! Gritos de traidores a los jueces feixistas y españolistas. Artur se detiene, sonríe y dice: «No obréis con malicia, hijos míos, pues vuestro será el Reino de Catalonia». Los aplausos derrumban un capitel de los Juzgados, hecho que cronifica Pilar Rahola para el Nou Testament Catalá. El Evangelio según Rahola. Pilar se humedece de solo pensarlo.

Tras Artur Mas aparecen 400 alcaldes con los bastones de mando. Parece una reunión de jubilados en pilates, brazo arriba, brazo abajo. Airean sus bastones orientándolos hacia los Juzgados, con aire de ultraje. ¡Muerte a los feixistas! Artur vuelve a sonreír: «No obréis con...». Le corta Oriol: «Artur, tira p'alante». Artur dice: «Trátame con más respeto, que soy el Mesías». Raül se enjuaga las lágrimas. El gentío sigue exclamando vivas, ayes, jaculatorias y jotas aragonesas al paso de San Artur Mártir. Uno baila un chotis opresor en el fragor de la alegría.

Los 400 alcaldes siguen meneando el bastón al aire. Uno le atiza a una paloma, es decir, a un clon de Jordi Pujol. Lo abuchean y le llaman pepero. Cómo osa. ¡Votante de Inés Arrimadas!, gritan. Artur lo fulmina con la mirada y lo hace cenizas. La gente aplaude. ¡Milagro! ¡Hossanah! ¡Aleluya! ¡Palomitas! ¡Churros! ¡Coca-Cola! La prensa, testimonial, se agolpa en un reducto, retransmitiendo las obras y milagros de San Artur Mártir, pero su aura es tan luminosa que ciega todas las cámaras, salvo las de TV3.

A la salida, Artur vuelve a sentir la euforia de la plebe. Llevan palmas y laureles. Le agitan la melena al viento. Sonríe. Nunca la vio tan gorda. ¡Pero mira que son gilipollas estos tíos!, piensa mientras recoge los pagarés del suelo con un movimiento a lo Senador Palpatine. Clamores, vivas y esteladas al viento. Una le da en la cabeza. Artur se desmaya. Al rato se despierta. Raül, plañidero, con una peineta en la calva, le llora encima. ¡Quita de ahí, botifler! ¿Habrá sido todo un sueño?, se pregunta.

martes, 13 de octubre de 2015

Sobre Colaus, Iglesias y Toledos

De Colaus, Pablos y Toledos hay poco por añadir a la interminable lista de diarreas mentales. La Alcaldesa de Barcelona, que comparó el descubrimiento de América con un genocidio, debió saltarse bastantes clases de Historia durante el BUP para mantener viva la leyenda negra del genocidio, como si la historia no se construyese, desgraciadamente, sobre conquistas y guerras. Visto lo cual, mejor no mencionarle los genocidios tutsi o armenio o el Holocausto nazi, que igual no los conoce y se lleva un pasmo. A la par, critica el gasto público según el tipo de manifestación que se realice. Mencionó los 800.000 euros del desfile militar del 12-O, pero no dijo ni pío sobre el gasto de la Generalitat durante la Diada del 11-S, lo cual deja entrever el cinismo de la neocasta política, muy aficionada al nepotismo, y a la contradicción continua. Estimat Ada, si no te gusta el gasto público, critícalo venga de donde venga, pero no pongas el grito en el cielo por un desfile militar mientras acudes a Diadas donde el Govern de la Generalitat, el mismo que cierra quirófanos y recorta en prestaciones sociales, se gasta más de un millón de euros.

Sobre Guillermo, tras su diarrea sobre elementos monárquicos, católicos y populares, tampoco hay mucho que decir. Todo está dicho desde hace años. Todo el mundo conoce al susodicho personaje y nadie lo relaciona con su malograda carrera profesional. Lo peor de todo es que debe ser triste pretender ser actor, que no te llamen de ningún sitio y tener que rellenar titulares de periódicos a base de insultar a medio país. Por otra parte, si tan poco te gusta España, querido Guillermo, vete. Sin acritud. Pírate de una vez. ¿No te gusta ser español? Solicita otra nacionalidad. Hay decenas en el mundo. Lo tienes fácil.

Sobre Pablo y su ausencia en el desfile del 12 de octubre, idem. La mejor frase la sentenció Albert Rivera, candidato a la Presidencia de España por Ciudadanos, cuando dijo que para ser Presidente de España hay que celebrar el Día de España. Tic-tac, tic-tac, decía Don Tancredo hace unos meses. Ahora el reloj corre en su contra, a medida que su careta de cera va cayendo y conocemos que ni se molesta en leer los correos electrónicos, que se ausenta de su trabajo como eurodiputado en el Parlamento Europeo cuando le viene en gana y que pretende ser Presidente de un país sin asistir al Día Nacional de su país, generando una imagen cada vez más desgastada para «tomar el cielo por asalto », como pretendía hace apenas un año. Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El día después del 27-S

Lo bueno de las elecciones es que siempre ganan todos. Pasa lo mismo con las ‪#‎eleccionescatalanas‬ del ‪#‎27S‬, donde Oriol Junqueras no dudó en salir a la palestra y decir que ‪#‎JuntspelSí‬ había ganado en escaños y votos. La realidad es distinta: un 47% de los votantes apoyaron a formaciones abiertamente independentistas (Junts pel Sí y CUP), mientras el 52% apoyaron a otros partidos, entre unionistas y partidarios de una tercera vía. Sí es cierta su victoria en escaños, aunque más bien sea una victoria amarga: si CiU y Esquerra sumaban 71 escaños hace tres años, ahora en coalición, desligada Unió y con la suma de ANC, Omnium y otras asociaciones, llegan a los 62. Tampoco es para tirar cohetes, aunque hay que reconocer que tampoco está tan mal. No obstante, ¿para qué tanta alforja en este viaje?

Quien sí puede presumir de resultados es Inés Arrimadas y Ciudadanos, que suben de 9 a 25. No está mal teniendo en cuenta el apagón informativo que sufre su formación en los medios de comunicación catalanes. Y quien tampoco puede echar cohetes es el Partido Popular, que baja considerablemente, y el PSC de Iceta, que «mantiene los muebles», expresión muy al uso en los diarios del día después, aunque descendiendo. Ambos sufren el auge de Ciudadanos como principal partido constitucionalista en Cataluña.

Al final, las #eleccionescatalanas no fueron más que otras elecciones autonómicas, a pesar de la cantinela independentista. Como plebiscito, Artur Mas lo perdió, dado que el independentismo no llegó al 50% de los votos. Y como elecciones autonómicas, puede darse con un canto en los dientes: la hemeroteca es amplia y todos sabemos que Convergéncia no es capaz de movilizar como lo hacía el clan Pujol, y que necesita a la izquierda marxista de Esquerra —tengo estos principios, pero si quiere tengo otros— para mantenerse viva.

En cualquier caso, debe mirarse con preocupación un dato: la división de una sociedad casi a la mitad en torno a un debate vacuo y falto de contenido. Básicamente porque, un día después del #27S, Junts pel Sí, ganadora de las elecciones y perdedora del psueoplebiscito, tiene la obligación de gobernar para los catalanes y de preocuparse por solucionar los problemas básicos de una sociedad: paro, sanidad, educación, pensiones, corrupción... Mientras esos problemas siguen congelados, como si los catalanes se alimentaran del aire y el dinero cayese de los árboles, Artur prefiere mantener el dislate separatista y enconar a una sociedad hacia polos cada vez más opuestos, al mismo tiempo que la arroja por un precipicio para salvar su propia reputación, manchada hasta las cejas con los casos de corupción que asolan Convergéncia.

Lo mejor de todo es que, dada la macedonia que conforma Junts pel Sí, entre progresistas, ecocomunistas, movimientos sociales y la derecha del rancio abolengo convergente, las puñaladas por la espalda no han hecho más que comenzar. Y a río revuelto, ganancia de pescadores. Con el paso de los días, veremos quién es el pescador y quién es el pez.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Después de la Diada

Dice Ferrer Molina que si la Policía sorprendiese hoy a Jordi Pujol abriendo la caja fuerte del Banco de España con una media calada en la cabeza y distribuyese las imágenes de la captura, el acontecimiento sería recibido con displicencia en buena parte de Cataluña con la frase: «Otro ataque más al procés».

A un sector de la población catalana le da igual que el clan Pujol esté en el punto de mira judicial: lo vinculan a un ataque del 'Estat espanyol' para cercenar la identidad nacional. Tampoco parece importarles que el pago de comisiones, de entre el 3 y el 5%, fuese una práctica común en los años de Pujol. Lo avisó Pasqual Maragall en el Parlament, pero todo quedó en agua de borrajas, oculto en una senyera que al poco tiempo pasó a ser estelada. Para ese sector tampoco son de vital importancia las donaciones a CatDem, la fundación de Convergéncia, a cambio de contratos públicos.

Para qué nos vamos a engañar: ese sector de catalanes no se diferencia tanto de los españoles que respaldan con su voto a los partidos de los ERE o de la Gürtel. Pero mientras en el resto del país funciona la sonora pandereta del «y tú más», en Cataluña se tapan las corruptelas con la bandera y se pone en marcha el 'procés' como cota de mallas contra la desdicha, contra la desazón del 'Estat opressor', contra la vil maquinaria 'feixista' de Madrid, 'Espanya ens roba' y todas esas letanías. Un hecho insólito, el refugiarse en el sentimentalismo y en la caduca ideología nacionalista, nunca visto desde mediados del siglo XX.

El sentimiento independentista, el querer formar un ente social independiente de otro grupo mayor, puede ser legítimo y libre en cualquier sociedad civilizada y madura. El que firma estas palabras, aun sabiendo que el dogma no siempre es aplicable a la práctica, respeta la libertad individual de asociación y de desasociación, incluso a la hora de construir y deconstruir Estados, aunque parezcan palabras mayores. 

Pero usar el independentismo como maquinaria de agit-prop para tapar las vergüenzas toreras de la corrupción, teniendo de líder del 'procés' al delfín del clan Pujol, es una auténtica calamidad, un desafío a las leyes de la lógica y un signo de la podredumbre de una sociedad sumida en la ceguera ideológica. Y que sea precisamente Convergéncia, el partido del 3%, de los casos Palau, ITV y Banca Catalana, quien lidere el 'procés', deja entrever una falta de compromiso de la sociedad con la ética y la decencia política. Una sociedad comprometida con la ética no permitiría que Artur Mas estuviese donde está, chulo y prepotente en sus actos de insumisión, esquivando las preguntas del resto de formaciones en el Parlament.

Si la sociedad quiere consentir esa clase de independencia liderada por la corrupción sistémica de la extinta CiU, el fraude, además de Ley, es histórico; un autoengaño masivo de parte de los catalanes, los asistentes a la Diada, que en su mayoría serán votantes de Junts Pel Sí, que prefieren vendarse los ojos antes de ver la timorata realidad de su Parlament, la podredumbre de un régimen autonómico que ha servido durante más de tres décadas para llevarse el dinero a Ginebra, como buen patriota suizo, y echar la culpa al 'Espanya ens roba'.
Los catalanes ya no tienen solo el problema del 3%, que diría Pasqual Maragall, sino un problema de hipnosis, de sugestión, en el que no son capaces de discernir la mentira en la han sido envueltos por su clase política durante tres décadas. A modo de ejercicio mental, imaginen la situación de cualquier otra zona de España donde se destapasen casos de corrupción de similares cuantías, y al día siguiente, su Presidente aclamase a voz en grito que pondrán en marcha un 'procés' de independencia porque están siendo perseguidos por la Justicia española y porque el Estat les roba.

Aun así, a pesar de la crispación social y del envenenamiento mediático, de la pesada carga de las alforjas hasta el 27-S, el mensaje de la sociedad española es claro y sabe separar el juicio a los políticos catalanes del apoyo sistemático a la sociedad catalana. El primero está dicho con anterioridad; el segundo, el mensaje a la sociedad en su conjunto, independientemente de su ideología, es que no queremos que os vayáis, que no entendemos España sin Cataluña porque sois parte de la historia común, de nuestro bagaje cultural e histórico; que no queremos un enconamiento ni un enfrentamiento guerracivilista; que queremos buscar puntos de confluencia y no de desencuentro, de entendernos y de mirar hacia el futuro, construyendo juntos el camino a seguir trazado en la misma Constitución que también ratificásteis con vuestro voto, y que dejen de engañaros haciéndoos creer que los ataques a Mas, Junqueras y compañía son agravios o injurias a los catalanes; y que hoy, al igual que hace siglos, Cataluña es sinónimo de hispanidad, y que desgajar Cataluña de España es solo la última venganza de una clase política, la catalana, manipuladora y caciquil, que ha usado la senyera para tapar el camino que lleva desde la Generalitat hasta el HSBC de Ginebra.

jueves, 27 de agosto de 2015

De agresiones y silencios

Parece que el ambiente en España se caldea por momentos y la violencia tiende a propagarse como método de coacción. Hace unos días, Inma Segui, presidenta de Vox en Cuenca, sufría una agresión física a manos de tres individuos al grito de «fascista». Tres individuos que, sin nada mejor que hacer, la esperaban a las ocho de la mañana a la puerta de su casa para verla salir y arrearle varios golpes. Como quien va a jugar una partida de mus o queda para ir de copas, hay tres desgraciados por las calles de Cuenca que tienen la violencia hacia un político como método de diversión, como si las palabras en un Parlamento o en un Congreso no fueran suficientes y fuese necesario acudir a los garrotazos de Goya -gracias a Dios muy lejanos- para solucionar los problemas.

Es cierto que la clase política, y en especial lo que algunos llaman «la casta», sufren un descrédito y un desapego por parte de cierto sector de la población española. Pero en ningún caso es lícito acudir a la violencia como método común para amedrentar la vida de un político, sea del partido y de la ideología que sea. En la mente atribulada de esta gentuza, que se tildarán de antifascistas cuando en realidad persiguen lo que son, es de suponer que dar puñetazos a Inma, y para más inri a una mujer, es la forma de conseguir unos fines políticos muy anticuados y licuados en la memoria colectiva europea.

Pero en la realidad, en una sociedad libre, plural y democrática, la única opción posible y viable es la convivencia pacífica entre personas con diferentes sentimientos ideológicos, sin que la violencia sea nunca excusa para una agresión física. Si queremos ser plenamente demócratas, hemos de entender que no toda la sociedad tiene un único planteamiento ideológico o político, y que en el pluralismo está el verdadero elixir de una sociedad madura y democrática. Actos violentos como la agresión a Segui demuestran que, por muy aislados que sean, hay personas propensas a llegar a los garrotes, y que en situaciones de ese calibre, el apoyo de todos los partidos y formaciones políticas condenando la agresión debe ser unánime, sin que exista el más mínimo resquicio que sirva para legitimar la violencia.

viernes, 7 de agosto de 2015

¿Lo llaman Democracia y no lo es?

Hace unos años, durante las protestas del 15-M, un lema muy coreado era aquel que decía: «Lo llaman Democracia y no lo es». Un cántico muy tarareado entre pancartas y eslóganes, algunos muy logrados y realistas, como el de «no hay pan para tanto chorizo». Pero tildar nuestra democracia de dictadura era ir muy lejos, máxime cuando en una dictadura, la acampada del 15-M hubiese sido disuelta a golpe de sable y caballería.

En aquellos días, dirigentes del Partido Popular hicieron mofa de los manifestantes y les animaron a que se presentaran a las elecciones, a que hicieran uso, en fin, de las garantías democráticas. Nació Podemos, por poner un ejemplo, y tras las elecciones municipales y autonómicas, sus marcas blancas en Madrid y Barcelona ostentan las Alcaldías tras la expresión de la voluntad popular en unas urnas.

¿Alguien en su sano juicio puede decirme dónde no está la Democracia? La titularidad del poder recae en el conjunto de la sociedad, quien a través de su voto legitima a un representante político a gobernar. ¿Alguno de los acampados en el 15-M puede decir qué faltas graves tiene el denostado Régimen de 1978 si pueden presentarse libremente a unas elecciones, ganarlas y ostentar el poder en determinadas alcaldías, municipios y comunidades?

Algunos eslóganes podemitas no son más que comparsas cacareadas por una multitud sin mucha inteligencia para ver que el proceso democrático, esa insultada Democracia liberal que tanto asquean, les ha permitido gobernar a través de la voz libre de un pueblo impresa en una papeleta. Después de tanto criticar la Democracia española, tanto decir que no tenemos una Democracia, tanto denostar el Régimen constitucional y la Transición, va a resultar que no ha sido tan mala ni tan cicatera, porque el pueblo les ha otorgado cierto poder y porque pueden expresar libremente su opinión.

A la hora de cacarear consignas, me gustaría pedirle a los votantes y simpatizantes de Podemos, de Izquierda Unida y de otras plataformas cercanas a la ideología de los dos anteriores, un poco más de altura de miras. Un poco -solo un poco- más de seny. Porque, al fin y a la postre, gracias a la Democracia liberal, ese invento demoníaco del atroz capitalismo, existe una pluralidad social y política que no hay en otros países inmersos en procesos dictatoriales. Y si la Democracia es imperfecta y debe remodelarse para adaptarse a las circunstancias actuales, basta con perfeccionarla sin necesidad de remover sus cimientos.

viernes, 17 de julio de 2015

La lista de Artur Mas

La nueva política siempre sorprende con extraños compañeros de cama. Todos los días aparecen nuevas y estrambóticas coaliciones de partidos que en el pasado se daban la espalda o se amargaban un pepino. Tras la ruptura de CiU, la rama convergente de Artur Mas no ha dudado en seguir con su hoja de ruta independentista, aun a sabiendas de que la legalidad constitucional ni la permite ni la ampara, y que por tanto se está moviendo en terreno ilegal. Veremos cómo acaba la historia después del 27-S.

En su pájara mental, Artur Mas no ha dudado en crear una lista de "convergencia" con ERC y movimientos civiles con el único fin de conseguir la independencia de Cataluña. Extraño compañero de cama, Esquerra, y extraña claudicación la de un partido histórico como el de Oriol Junqueras capaz de ir de la mano, en una extraña relación sentimental, de Artur Mas, el líder de un partido inundado por la corrupción de su sede y por el caso Pujol. Pero, huelga decir, suponemos que habiendo caché de por medio, Oriol siempre puede evadir el tufo a corrupción.

Se ha llegado con el fin de conseguir la independencia de Cataluña a un punto de no retorno en el que los políticos independentistas son capaces de tirar por la borda los años de historia de sus respectivas formaciones políticas. CiU, siempre con un papel moderador en la vida política de España desde la transición, ha saltado por los aires, dejando a Duran i Lleida con una mano delante y otra detrás. Esquerra, en sus ansias de poder, ha sido capaz de pactar con un partido de derechas en un movimiento poco creíble al menos para sus afiliados y simpatizantes con principios, los cuales deducimos pasarán a engordar los votos de la CUP. Y los movimientos sociales, que más bien podríamos llamar políticos, han dado el salto a la Generalitat para conseguir el tan ansiado puesto, bien sea en una institución anclada al opresor Estat español bien a un nuevo Estado catalán. Eso sí, siempre con un dinerillo caliente en las manos.

Y en el caso de la hipotética secesión de Cataluña, cabe preguntarse: ¿qué pasaría después? Una vez que gobierne la nueva coalición independentista con gente de izquierdas y de derechas, ¿qué políticas reales se aplicarían? ¿Los recortes presupuestarios de Artur Mas respaldados por la izquierda de Oriol Junqueras? ¿Tienen Omnium Cultural y la ANC un programa económico para la Cataluña independiente o solo mantienen un discurso político sobre la independencia como si los problemas reales de los catalanes no existieran tras el día D? ¿Cómo se conjugarán las distintas ramas de la lista independentista si no es más que un mejunge sin ton ni son de infusiones con agua y aceite?

El mapa sociológico de Cataluña, ya de por sí fragmentado, parece encontrar nuevas vías de fragmentación en torno al discurso de la independencia. De cara a las próximas elecciones del 27-S, los catalanes no solo van a tener que elegir entre lanzar un órdago inviable y sin futuro al Estado español, sino también escoger entre una cuchipandi de políticos deseosos de crear su propio latifundio donde medrar a su libre antojo, aunque sea saliendo de la Unión Europea y jodiendo a la sociedad, y el resto de formaciones que, con sus sempiternos males, parecen más ancladas a la realidad. Porque, en última instancia, el problema de Cataluña no es que Artur Mas se caiga del guindo: es que, en la caída, arrastra a todos los catalanes y los enfrenta en una batalla campal sin sentido con el resto de los españoles. Su nueva lista del 27-S no es sino la enésima rama que escala en ese guindo.

lunes, 15 de junio de 2015

El humor negro de Guillermo Zapata

Apenas un día después del nombramiento de Manuela Carmena como Alcaldesa de la Ciudad de Madrid, su equipo de Gobierno ya tiene que lidiar con una polémica: los tweets de Guillermo Zapata, futuro concejal de Cultura, sobre las cenizas de los judíos, las piernas de Irene Villa, las niñas de Alcasser y la resurrección de Marta del Castillo. Zapata lo llama «humor negro» y afirma que han sido «descontextualizados», al estar inmersos en una conversación sobre el llamado «humor negro». Sus defensores, que los tiene, dicen que todo el mundo ha oído y realizado chistes sobre judíos, sobre Irene y sobre Marta del Castillo, así que debo ser de los pocos que en su vida han escuchado chistes al respecto. Máxime cuando uno tiene unos principios y unos valores que le obligan a levantarse de un sitio si mperase semejante mal gusto.

Porque, al fin y a la postre, lo que Zapata llama «humor negro» no es más que una expresión de un antisemitismo dominante en un amplio sector de la izquierda española, si aislamos el comentario sobre las cenizas de los seis millones de judíos en el cenicero de un coche. Y escudarse en la antigüedad de un comentario no quita peso al asunto, ni mucho menos. El problema radica en que un cargo público debe ser ejemplar para el conjunto de la ciudadanía y no adalid de valores incívicos mientras se llena el bolsillo con una paga mensual del conjunto de los madrileños.

Que Manuela Carmena, además, escurra el bulto y no diga nada sobre los comentarios de Zapata es más destacable aún. La señora Carmena parece tener un cierto resquemor para no porfiar de su futuro concejal de Cultura. Y, para más inri, parece disfrutar de los vicios de la casta que tanto criticaban en Podemos, el de escurrir el bulto y mirar pasar el tráfico de la Castellana. 

Si este era el cambio, estoy seguro que muchos madrileños deben sentirse defraudados, salvo que caminen como burros con orejeras y aplaudan o defiendan los comentarios racistas y crueles de Zapata. Porque no, los tweets de Zapata no son humor negro, son simple y llano mal gusto rallando lo delictivo. Y si han venido a regenerar la Democracia, como dicen querer hacer, no pueden caer en los vicios del PP o del PSOE anquilosándose en el sillón. ¿O es que acaso Podemos ya son casta y gustan de sentar el culo en buena tapicería?